Probablemente más de un lector habrá puesto los ojos como platos, pero “Sonrisas y lágrimas” merece un hueco en este blog, ya que es una de las pocas películas que trata del Anschluss (otra que trata ese tema es “El Gran Dictador“). La película, estrenada en 1965, está basada en un musical de Broadway del año 1959, que a su vez está inspirado en la película alemana “La familia Trapp” (Die Trapp-Familie, 1956) que relata las memorias de Maria Augusta von Trapp publicadas bajo el título “La historia de la familia Trapp“Esta película despierta en mí sentimientos contradictorios. Por un lado reconozco su calidad como musical, no en vano fue la película que salvo de la quiebra a la 20th Century Fox tras el fiasco de “Cleopatra“. Hoy en día está considerada como la tercera película más taquillera de la historia del cine, por detrás de “Lo que el viento se llevó” y “La Guerra de las Galaxias“. Además es un trabajo de Robert Wise, director por el que siento una sincera admiración por su increíble versatilidad, ya que toco prácticamente todos los géneros. Pero también reconozco que soy de los que sufren un pequeño ataque psicótico al escuchar la canción “Do-re-mi“, porque no sólo me la hicieron aprender de pequeñito para el festival de Navidad, sino que se la han hecho aprender a todo sobrino, hijo de amigo, retoño, etc. Así que he desarrollado una cierta aversión por saturación.

La película es bastante fiel a la primera parte de la historia de los Trapp. Maria Augusta Kutschera, el personaje interpretado por Julie Andrews, era una huérfana que se educó en un convento de Salzburgo y que fue contratada como profesora de música para uno de los siete hijos del comandante de submarinos Georg Ludwig von Trapp. Éste se había distinguido durante la Primera Guerra Mundial llegando al grado de Capitán de Corbeta. Su fortuna venía principalmente de su primera mujer, la inglesa Agathe Withehead, nieta de Robert Whitehead, inventor de un tipo de torpedo. Al cabo del tiempo Georg y Maria se enamoraron y se casaron en 1927. Juntos tuvieron tres hijos más. En 1935 von Trapp perdió su fortuna y tuvieron que despedir a la servidumbre y alquilar las habitaciones de su mansión. Los domingos los niños cantaban en la iglesia. El caso es que comenzaron a hacerse populares y a realizar actuaciones y giras.

Donde ya no es tan fiel la película es en la historia de su escapada de Austria. Georg tenía 58 años en 1938 y no fue requerido para servir en la Kriegsmarine, aunque sí es cierto de que no tenía ninguna simpatía por los nazis. En la película aprovechan el festival de música de Salzburgo para poder fugarse atravesando los Alpes. En realidad la cosa no fue tan peligrosa ni dramática. Por un lado porque Salzburgo está bastante lejos de la frontera con Suiza. Por otro porque tras la anexión de Austria los Trapp realizaron una gira por Italia, circunstancia que aprovecharon para comprar unos pasajes para los Estados Unidos. El gobierno nazi confiscó sus bienes en Austria, pero afortunadamente su fama les facilitó su asentamiento en los Estados Unidos. Georg nunca solicitó la nacionalidad estadounidense, pero sí lo hicieron sus hijos y María. De hecho, los hijos varones la obtuvieron al alistarse en el Ejército Norteamericano. Al terminar la guerra, los Trapp crearon un fondo benéfico para ayudar a la reconstrucción de Austria.

Entre los aspectos curiosos de “Sonrisas y lágrimas” cabe contar que Wise rechazó dirigirla inicialmente porque consideraba que la historia era demasiado empalagosa. El proyecto fue ofrecido a otros directores hasta que al final fue aceptado por William Wyler. Su intención era rodarla en la propia Austria. Wyler fue el que convenció a Julie Andrews para que aceptara el papel de María. Sin embargo, durante la pre-producción Wyler leyó el guión de “El coleccionista” y decidió que esa era la película que quería dirigir. Consiguió llegar a un acuerdo con Zanuck, el productor, ya que éste a su vez podía contar con Robert Wise, que estaba libre debido a problemas con la producción de “El Yang-Tse en llamas. El círculo se había cerrado.

La típica película familiar para disfrutar con los pequeños, (abstenerse diabéticos)