En el cine sobre superhéroes uno encuentra de todo, desde mamarrachadas sin pie ni cabeza como ‘Catwoman’ o ‘Green Lantern (Linterna verde)’ a aproximaciones de corte más realista como la sensacional ‘El Protegido’ o ‘Super’, pasando por buenos divertimentos como ‘Iron Man’ o ‘Spider-man’ y también películas que trascienden esa limitación habitual de no querer ir mucho más allá del cine de entretenimiento como podrían ser los Batman de Christopher Nolan o, aunque en un nivel algo inferior, las dos entregas de los X-Men dirigidas por Bryan Singer. Y es que es un tipo de cine tan popular en los últimos años (es obvio que el ‘Superman’ de Richard Donner tiene un peso fundacional en el acercamiento contemporáneo hacia el superhéroe en el cine, pero su auge tardó algo más de un par de décadas en llegar) que simplemente hay que saber elegir las cintas que más se ajusten a los gustos personales de cada uno.

Era obvio que el mundo del cine iba a aprovechar este filón hasta que el público empiece a cansarse, pero algo más sorprendente fue el hecho de que Marvel, editora de cómics que posee a la gran mayoría de superhéroes más populares (las grandes salvedades son Batman y Superman), decidiera dar el salto de producir varias películas de forma independiente. La fórmula la han tenido siempre bastante clara: Presupuestos generosos, pero no desorbitantes, que tienden a rondar los 150 millones de dólares y centrarse en la presentación de personajes (la excepción es la mediocre ‘Iron Man 2’) para así sentar las bases de cara a futuras secuelas. Además, el factor entretenimiento siempre es la clave, pero también dejando cierta sensación de no querer darlo todo, como queriendo reservarse ante la llegada de algo grande, algo especial que justifique el ser más ambiciosos. Ese algo no tardó mucho tiempo en tener nombre: ‘Los Vengadores’. La cuestión ahora es: ¿Ha sabido Marvel estar a la altura y ofrecernos la quintaesencia definitiva del cine de entretenimiento o simplemente nos ha decepcionado en un reto tan ambicioso como el que nos ocupa?

La primera gran sorpresa que dio Marvel con ‘Los Vengadores’ fue la contratación de Joss Whedon, tanto por el hecho de ser el elegido para dirigirla como por ser la primera vez que la compañía dejaba que el realizador se implicase también en el guión de la película. Esto puede parecer una tontería, pero la experiencia cinematográfica de Whedon se limitaba a ‘Serenity’, cinta que venía a ser el cierre definitivo de ‘Firefly’, una magnífica serie televisiva que fue cancelada sin llegar a completar su primera temporada. Es cierto que Whedon tiene bastante prestigio en USA por algunas de sus creaciones televisivas (el haber colaborado en el guión de ‘Toy Story’ también ayuda), pero fue una decisión algo extraña el dar tanto control sobre una película tan especial como ‘Los Vengadores’ a alguien como él. Afortunadamente, se puede decir sin miedo a equivocarse que fue un gran acierto.

Whedon no sólo reafirma su indiscutible talento con ‘Los Vengadores’, sino que lo lleva un paso más allá. Uno de los aspectos que más dudas despertaba era si sería capaz de equilibrar la importancia de todos los superhéroes que aparecen o si cedería a la (comprensible) tentación de dejar que Iron Man, cuyas películas habían sido las más populares y Downey Jr. el más alabado por su actuación, se adueñase de la función, pero lo cierto es que Whedon consigue que la personalidad de todos ellos brille cuanto toca y aunque Iron Man es el líder, no hay problemas en que sea el que más tarde en aparecer en pantalla y luego su protagonismo sobre el resto es bastante tenue (aunque algunas de las frases más chistosas son para él, pero es que ese es uno de sus rasgos característicos). Además, Whedon aprovecha para plantar las primeras semillas de la relación posterior entre ellos, siendo lo más destacado el surgimiento el antagonismo entre el Capitán América y Iron Man, algo que dio lugar a un enfrentamiento emblemático en los cómics en la saga ‘Civil War’ y que se rumorea que podría ser la base para la tercera entrega de ‘Los Vengadores’.

Las escenas de acción son otro de los atractivos de ‘Los Vengadores’, pero Whedon sabe conseguir que este tipo de escenas origine momentos espectaculares (los últimos 30-40 minutos sobre todo), pero sin que se coma la película. Y es que Whedon siempre ha demostrado una gran capacidad para introducir elementos cómicos en sus obras, y aquí logra captar a la perfección el espíritu el humor de los cómics para funcionar tanto como alivio (en el tramo final), como de elemento de engrase de la historia (es de agradecer que haya frases chistosas efectivas cuando el elemento dramático corría el riesgo de hacerse algo pesado y redundante) o simplemente porque los personajes son así. Además, hay espacio para un mínimo desarrollo del conflicto dramático de los superhéroes protagonistas, tanto en su interior como en su relación como los demás. Lo único que falla un poco es el origen de la amenaza, ya que el McGuffin del material con poder energético ilimitado no tiene nada de particular, lo cual le quita capacidad de impacto ante el espectador. Sin embargo, en líneas generales podemos decir que el guión de Whedon y Zak Penn viene a ser el sueño húmedo de todo fan de los cómics de Marvel, lo cual a muchos puede sonarles como algo malo, pero no veo el problema sí es algo que está desarrollado de forma brillante.

Si nos centramos en temas puramente técnicos, sí que la labor en la dirección Whedon, aunque buena, no es especialmente memorable, ya que es en el guión donde encontramos los grandes aciertos que permiten a ‘Los Vengadores’ funcionar como un perfecto mecanismo de relojería. En la puesta en escena, Whedon consigue que la historia avance de forma natural, dejar espacio para que la película respire o impacte al espectador a su gusto, pero realmente no recuerdo momento alguno en el que pensara en el Whedon director como un crack fuera de serie. Esto es algo habitual en las obras suyas que he visto, pero no tiene nada de malo que por una vez el que imponga su tiranía en una producción de este calibre sea el guión. De hecho, es tan inusual que es hasta de agradecer. El apoyo que Whedon tiene en otras facetas como la banda sonora de Alan Silvestri es competente, pero que tampoco destaca en exceso dentro de lo que es la película en sí misma. Y es que esa es otra de las tónicas: Lo técnico, con la salvedad de los efectos visuales, tiende a estar en una especie de segundo plano, done su cometido es ser capaz de no desmerecer el guión de Whedon y el competente trabajo de los protagonistas. Eso sí, aquí hay un punto negro: El 3D, añadido a posteriori, que no sirve para realzar nada y pasa desapercibido durante casi todo el metraje.

Es obvio que cada cual tiene a su superhéroe preferido de entre los que aparecen en pantalla, pero creo que es mejor pararse un momento a hablar de la gran novedad, ya que los ya presentados tienden a expandir lo que vimos en sus películas con una eficacia algo superior (las virtudes están ahí, y los defectos pierden peso, sobre todo en el caso del Thor de Chris Hemsworth) al estar más dosificado su protagonismo (En el caso de Robert Downey Jr. más próximo a la primera entrega que a la segunda). Siempre he sido un gran fan de Hulk, pero ninguna de sus aproximaciones cinematográficas terminó de satisfacerme, y eso es algo que sí han logrado con ‘Los Vengadores’, ya que Mark Ruffaloconsigue mostrar la tortura interior de Bruce Banner sin remarcarla en exceso ni tener que tirar de una historia amorosa que funcione a modo de lastre. Y en el caso de Hulk, es hasta bello verle destruir y aplastar cosas como si no hubiera un mañana.

Pasando ya al resto, si hay un gran sacrificado a la hora de repartir el protagonismo, ése es Jeremy Renner, que apenas tiene peso en la trama durante casi la mitad del metraje y luego, obviamente, no era el momento para convertirlo en el líder, aunque realmente creo que, al menos por ahora, funciona mejor como secundario (como ya pasaba en ‘Thor’, aunque allí su presencia era casi testimonial), y menos mal, porque están a punto de traspasar el límite del aburrimiento en su relación con la Viuda Negra (bastante mejor Scarlett Johansson aquí que en ‘Iron Man 2’). En el apartado humano, me gusta que focalicen la presencia del agente Coulson (Buen trabajo de Clark Gregg) en su admiración hacia el Capitán América (bastante correcto Chis Evans), una buena forma de manipular (en curisva para ver si así evito el matiz negativo de la palabra) al espectador con diversos fines. Por lo demás,Samuel L. Jackson sabe igualar el carisma (la base fundamental de casi todas las actuaciones) de sus vengadores, Cobie Smulders no desentona (temía acordarme de la serie ‘Cómo conocí a vuestra madre’ cuando apareciera en pantalla, pero no fue el caso) y los que repiten en apariciones casi anecdóticas (básicamente Gwyneth Paltrow y Stellan Skarsgard) son otro engranaje más en un reparto muy bien ajustado, controlado y potenciado según las necesidades de la historia.

Otro punto que podría haberse mejorado es el de los villanos, y es que si Loki ya era ligeramente insatisfactorio en ‘Thor’, el hecho de pasar a liderar una amenaza aún mayor contra tanto superhéroe chirría un poco. En lo que sí noto cierta mejoría es en la forma de retratar al personaje, ya que sigue siendo el sádico con aspiraciones de grandeza de siempre (un poco como el Viserys de ‘Juego de Tronos’), pero no resulta tan pesado y Whedon le ofrece algún que otro puntazo, algo que Tom Hiddleston aprovecha para dar una interpretación mejor y (algo) más matizada. También me hubiese gustado que la raza alienígena fuesen los Skrulls, en especial porque la presente en ‘Los Vengadores’ da la sensación de sólo ser un peligro por la vía de la acumulación. Eso sí, al menos sirve para abrir una línea argumental bastante prometedora en la escena que hay durante los créditos finales.

En definitiva, ‘Los Vengadores’ no es la mejor película de superhéroes que se haya hecho, pero lo que seguramente sí es la más entretenida de cuantas se hayan realizado hasta la fecha. Tiene todo lo que un fan podría esperar de una producción de unas características, pero bien hecho: La acción es espectacular, los dilemas de los personajes son creíbles, las chispas de humor funcionan a la perfección y, en líneas generales, uno no puede apartar la mirada de la pantalla en las casi dos horas y veinte minutos que dura la función. Eso sí, no malgastéis vuestro dinero en verla en 3D, ya que esa es la única característica de ‘Los Vengadores’ que no merece la pena. Un entretenimiento de primer nivel, quizá lo más cerca que vaya a estar Hollywood en muchos años de conseguir la perfección en esa faceta.