Cantinflas va a casa de su novia, que es sirvienta en una mansión, a cenar gratuitamente como lo ha hecho durante mucho tiempo. Pero, esta vez, tiene que ganarse la cena: Paz, su novia, le pide que mate a un molesto ente que se pasea por la mansión. La forma en que se maneja el asunto en la película hace creer que se refiere al individuo que ha visto afuera de la casa y quien al sacar un paquete de cartas ha dejado caer, accidentalmente, su cartera, de la cual se ha apropiado Cantinflas. En realidad, Paz se refiere al perro rabioso que tienen los dueños de la casa. El dueño de la casa -Cayetano Lastre- sospecha de la infidelidad de su mujer (Dolores del Paso) y prepara una inesperada llegada a su casa con policías como testigos para poder divorciarse. Durante la ausencia del marido, entra a la casa el individuo que ha estado rondando el exterior y que tenía el manojo de cartas. Resulta que es un novio de juventud de Dolores, la señora de la casa, y ahora busca una recompensa para no mostrar las cartas al marido. Dolores quiere recuperar las cartas, pero el chantajista no se conforma con dinero para hacerlo. El hombre, que se ha vuelto un jugador y un maleante, le pide ciertos favores sexuales. Cuando suben a la recamara, llega el marido en compañía de la policía. Al mismo tiempo, la sirvienta se asusta por la súbita llegada del dueño de la casa y esconde a Cantinflas en un armario. Cuando el marido sube a su recamara queda confundido porque no ha podido confirmar las infidelidades de su mujer. Sin embargo, los policías descubren que hay un hombre escondido en el armario de la sala de la casa porque huelen el humo de un cigarro que Cantinflas ha estado fumando. La esposa hace creer a su marido que Cantinflas es Leonardo del Paso, el hermano perdido de ella. Como consecuencia de ello, Cayetano trata a Cantinflas como a un rey para beneficiarse de la herencia de su suegro.

Después de haber adoptado a Cantinflas como cuñado, Cayetano publica un anuncio en el periódico para reunir a los herederos y proceder al reparto de la fortuna de su suegro. Este anuncio hace que la concubina de Leonardo llegue a la casa de Cayetano con todos sus hijos, sin importarle que el supuesto Leonardo del Paso no sea el verdadero, sino Cantinflas. Al saber de la situación civil irregular de Leonardo y su mujer, Cayetano pretende casarlos, pero Cantinflas se salva por la llegada de la policía, que llega para aprehender a Cantinflas, pues al confundírsele con Leonardo se le busca por el asesinato de Bobby. La confusión aumenta porque el perro rabioso que mató Cantinflas y el chantajeador y gángster asesinado comparten el mismo mote de “Bobby” o “El Fox Terrier”.

La situación que llega al límite cuando Cantinflas es enjuiciado por la muerte de Bobby. En este juicio se dan todos los elementos de la comedia de enredos, pues mientras Cantinflas se refiere a la muerte de Bobby – el perro- casi con indiferencia y cinismo, el resto de la corte cree que Cantiflas es un asesino desalmado que ha matado a Bobby, apodado el Fox Terrier, el antiguo novio de Dolores. Al final, se aclara todo el asunto: una vez que Cantinflas ha sido condenado a la pena de muerte. Aparece Leonardo del Paso, el verdadero hermano de Dolores. Leonardo confiesa que ha sido él quien ha matado a Bobby, el Fox Terrier, que trataba de chantajear a su hermana. La corte promete iniciar un nuevo juicio y dejan en libertad a Cantinflas. Todos los miembros de la corte han quedado encerrados en sus propias trampas del lenguaje jurídico, y para justificar sus incapacidades a la hora de encontrar al verdadero culpable del asesinato de Bobby, los abogados y el juez lanzan una perorata que imita el discurso de requiebros y sin sentidos del habla de Cantinflas. Al final de la película la situación vuelve a ser la inicial: Cantinflas vuelve a ser el novio de Paz para poder seguir cenando gratis, como al principio.