Cantinflas sigue siendo Cantinflas, pero pasa de zapatero a cirquero por el amor a una mujer.
Y nada que ver con el circo de Chaplin o el de Libertad Lamarque, aquí el CIRCO ESTRELLA sólo tiene a Rosalinda (Lynch), que es su carta fuerte, la amazona, Hércules, el hombre fuerte, una mujer barbuda de la que sólo vemos el rostro unos segundos, algunos payasos, algunos trapecistas, algunos leones, un mono y un elefante. No ví a ningún enano.
Schillinsky como el animador está delgadísimo y parece no traer nada debajo de la malla, Eduardo Arozamena es el dueño y Angel Sala, Charles Rooner y Tito Novaro son quienes se disputan quedarse con él pues saben que el circo anda en problemas.
Todo lo que es capaz de hacer un hombre enamorado! Por algo dicen que el corazón tiene razones que la razón no entiende…
Cantinflas ve pasar el desfile anunciando el circo y se enamora de la amazona. Luego trata de entrar a verla pero lo corren por lioso. El destino, que es mágico, hace que ella lo visite a él para que le repare las botas y entonces ella lo invita formamente, y cuando él va, ya no sale de ahí.
Se queda limpiando al elefante, las jaulas de los leones, al mono, y asciende a alambrista, malabarista, y hasta trapecista sin saber nada del arte aéreo.
El pobre anda muy entusiasmado hasta que un día descubre la verdad y en lugar de sentirse derrotado, sale de ahí y sigue con su trabajo de zapatero, sólo que ahora ambulante y adivinen sobre el lomo de quién?
Sí, del elefante!!