Hermosí­sima historia “chaplinesca” que conquistó el corazón de medio mundo. La ternura, la sonrisa y la tragedia se entremezclan -como hací­a muchos años que no se habí­a visto- en una pelí­cula imprescindible de los noventa. El mayor éxito internacional del cine italiano desde la época dorada de Fellini, multipremida, formidables crí­ticas y una excelente taquilla son algunos de los datos de esta fábula sobre el escapismo de la imaginación en los tiempos del horror nazi.

La vida es bella, posiblemente sea el más hermoso canto a la vida y al optimismo, que haya hecho la industria del cine jamás. Roberto Benigni logra crear una pelí­cula, donde los momentos de comedia y de drama, se suceden con una gran inteligencia y sobre todo, con una maestrí­a fuera de toda duda.
La historia es desenfadada, tierna, pero al mismo tiempo posee una gran profundidad y desde una óptica positiva, el italiano recrea lo que significó el holocausto nazi. Todo ello, impregnado con su peculiar estilo y su manera tan personal, de entender el cine y los aspectos de la vida.

Hay escenas geniales, planos bellí­simos, momentos en los que aparecerán sonrisas y otros, donde incluso se escapará alguna lágrima. Además, la banda sonora es magní­fica y las interpretaciones de los actores, increí­bles.

En definitiva, todo es maravilloso en La vida es bella y se trata de una pelí­cula, que con el paso del tiempo adquirirá el carácter de clásico y que no dejará indiferente a nadie. Así­ que pocas veces, tantos premios fueron tan merecidos en una obra, donde por encima de todo reina el amor y eso, cuando se está rodeado de tanta barbarie, tiene sin duda mucho mérito.

Hablar de La vida es bella tras varios años después de verla, me resta esa subjetividad que cualquiera tiene cuando tiene frescos los sentimientos tan intensos que un film como este transmite Aun así­ siendo objetivo valoro esta pelí­cula como una obra maestra imprescindible en el cine mundial de ahora y de siempre
La vida es bella comienza siendo una comedia al uso, una de esas comedias exageradas que cuestan seguir sin embargo, en el mismo momento en que hace presencia la fatalidad del holocausto en el film es cuando uno se empieza a dar cuenta de que no estamos ante una comedia al uso, ni ante una pelí­cula normal estamos ante todo un fenómeno cinematográfico. El espectacular Roberto, conquista a su esposa de una forma especial, y se mueve de una forma especial en esa ciudad que sufre una fatalidad Afronta los problemas con una sonrisa y esa sonrisa se la trasmite a los suyos y a nosotros los espectadores.
El personaje de Roberto trasmite inteligencia y sentido del humor a partes iguales resultando el régimen de esta forma mucho más cruel, reflejando una realidad y llegando al público, a todo tipo de público, porque esta pelí­cula es para todos
La banda sonora es de las mejores que se han escuchado en el cine La pelí­cula nos regala momentos inolvidables: Ese pequeño (excelente en su papel) gritando por el megáfono con una madre (excelente también) conmocionada el final con la música de fondo Todo en esta pelí­cula es para recordar, Marisa Paredes debe sentirse orgullosa de haber formado parte de este film con su discreto papel.
Los tres Oscar que recibió esta pelí­cula no le hicieron justicia mereció ganar a la mucho menos interesante Shakespeare enamorado aún así­ aún tengo clavado el momento en que toda una dama del cine italiano Sofí­a Loren puso el broche de oro a este film otorgándole el Oscar a la mejor pelí­cula extranjera la emoción del momento puso de manifiesto que esta pelí­cula era una pelí­cula especial.