No tan sofisticada como la humana, pero hay muchas especies que sí.
Por ejemplo, los chimpancés se unen y se arman con palos y piedras para acorralar a grupos vecinos y matarlos. Cada uno cumple una función: unos acorralan y cierran el cerco; otros esperan escondidos para atrapar y golpear a los asustados rivales…
También algunas especies de hormigas y termes tienen especialistas en atrapar, paralizar y bombardear con ácido fórmico o chorros de pegamento a sus rivales. Hasta hay una casta de “enfermeras” que retiran a los heridos.